MI PRIMER ENTRENAMIENTO

Corría una ligera brisa, o al menos eso es lo que yo deseaba. La noche anterior había sido dura, cena con los amigos, cerveza, cubatas, trasnochar, en fin todo lo que se desea hacer en una noche de verano pero todo lo que no se debe hacer en vísperas a un entrenamiento.

 

Lo de la brisa, enseguida comprobamos que era mentira, solo era una ilusión que yo deseaba pero la realidad era muy distinta, sábado de julio, 12 de la mañana, ¿quizás 30º? no lo sé, pero mejor no saberlo.

 

Empieza lo bueno, me calzo mis Nike prestadas, mi Casio de comercial Ceuta y  partimos de casa mi asesor deportivo y yo. El principio es suave, hablamos, risas y a partir de los primeros 5 minutos cae la primera gota. No llueve, estoy sudando, es la primera vez que sudo y me alegro en los últimos 12 meses. De pronto llegamos a Muebles Pitarch y cambia el terreno, abandonamos el asfalto y cogemos la tierra giramos a la derecha y de pronto una bajada, esto empieza a gustarme. Mi asesor me ofrece agua pero no la necesito, voy muy bien. Termina la bajada y empieza una cuestecilla, sigue la cuestecilla, sigue la cuestecilla, sigue la cuestecilla, la cuestecilla no acaba, la cuestecilla se empina, hay que parar. Con la excusa de la primera foto del reportaje de mi entrenamiento, me tomo un descanso y resoplo. Primera duda que se me plantea ¿falta mucho?.

 

Después de superar esta primera cuestecilla a la cual le llamaremos a partir de ahora cuestota, empieza un camino todo para arriba pero asequible, eso si asequible a mi ritmo, ese que no te permite levantar un pie del suelo hasta que el otro ha aterrizado ya y se ha asegurado en tierra. Me doy cuenta de lo quemado que estoy cuando me entero que en la volta a Borriol ese tramo se hace corriendo, como es posible correr por ahí, si lo único que hay plano en todo el camino es el horizonte. En fin yo a la mía, sigo próximo a mi máxima frecuencia cardiaca, creo que si las pulsaciones me suben dos o tres más, mi corazón parecerá un canción de Ximo Bayo.

 

Por fin tras 30 minutos de ascensión se divisa la caseta blanca, nuestro objetivo, por lo menos eso yo creía. Después de 10 minutos viendo como la caseta nunca llega a nosotros, somos nosotros los que intentamos alcanzarla. Ya !!!, la tenemos mi alegría es total pero oh!!, oh!!, no es el objetivo, el objetivo está mas alto. Va quedan 10 minutos dice me asesor deportivo, un poco más y llegamos arriba total ahora viene una senda hasta ese pino de ahí al lado y luego es camino suave. Lo del pino está claro que el asesor se conoce el camino, por que esta tan lejos que lo único que se divisa es una cosa verde, de ahí a saber que es un pino va un mundo. Conforme nos acercamos puedo comprobar a duras penas ya que no puedo levantar la vista del suelo que en efecto se trata de un pino y que es el final casi de la subida, unos pasos mas y........ estamos arriba se ve todo, la playa, el mar, la luna, Moro, Alcora, Xodos y Vall D’uxo. Aquí seguro que debe de faltar poco para que no haya gravedad, se respira con dificultad por la falta de oxigeno pero estamos bien. Hacemos un cambio de aceite por la cantidad de Km. realizada, bebemos agua y meamos la vieja. Es hora de bajar.

 

Bajar es fácil, sino que se lo pregunten al Rayo Vallecano, empezamos el descenso e incluso corremos un rato, no mucho, no me vaya a crecer y me piense que soy el Dios de las montañas. Tras un par de minutos de trote, terminamos el reportaje fotográfico y tranquilamente llegamos a casa tras 1h y 40 minutos de paseo montañero. Menos mal que sobro cerveza ayer y aun hemos podido hacernos un porroncito con llimonà. Espero que la siguiente vez sude igual pero me canse la mitad. Os tendré informados.

 

Un saludo del Albinegro extasiao  (13/07/2004)